Pensiones y economía del comportamiento

Pensiones y economía del comportamiento

Por: Elmer Cuba

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 08 de noviembre de 2017

Hoy en día casi no existe el sistema privado de pensiones. Este ha quedado a voluntad del aportante o digamos, eufemísticamente, del “pensionista”. ¿Cómo llegamos hasta aquí? Por un cúmulo de errores de percepción del público y del Congreso (framing equivocado) y deficientes políticas previsionales.

Muchos trabajadores no llegan a aportar los 40 años para que -dada una rentabilidad- se obtenga una pensión suficiente, acorde con el esfuerzo pensionario. Ello se conoce como baja densidad del aporte. Entre los 25 y 65 años la gente entra y sale del mercado laboral formal. Es decir, hay muchas lagunas en el aporte como reflejo de la informalidad laboral.

Por ello, muchas pensiones comenzaron a ser muy bajas. Hace años que la SBS y las propias AFP debieron enfrentar ello, proponiendo normas para que, si el fondo previsional cae por debajo de cierto umbral, se pueda retirar el total del fondo aportado. El sistema no estaba funcionando para todos, sino para los que tenían mayor densidad del aporte.

Esto debió corregirse desde el diseño. Sin embargo, los errores de omisión también se pagan. Tardíamente, luego de más de 20 años, en la SBS se animaron a pedir una modificación. Pero estábamos en plena campaña electoral y el Congreso pululaban inescrupulosos enemigos del sistema privado. Se fue por lana y se salió trasquilado. Un mal día, desaparecieron las pensiones tal como las conocíamos y se conocen en el mundo civilizado.

Todavía estamos a más de 3 años de la siguiente campaña electoral y se ha anunciado la presentación de las propuestas de la Comisión de Protección Social. Puede ser hora de iniciar un debate de ideas. El principio: hagamos la vida más fácil a las personas.

El problema central de las pensiones en el Perú es su bajísima cobertura. Las propuestas para aumentarla van desde la implantación de un seguro mínimo universal provisto por el Estado, hasta utilizar el sistema de IGV para cuentas individuales. La idea es llegar a un 100% de cobertura con los menores costos fiscales. Sin embargo, el método del IGV tendría menores costos fiscales y puede ayudar reducir la evasión tributaria. En ambos casos aumenta la cobertura, pero con pensiones bajas.

Las bajas pensiones se pueden enfrentar con aportes voluntarios. Se puede usar el esquema propuesto por Thaler, Nobel de economía 2017, que funciona en EEUU. Una especie de 401(k) y su propuesta de “ahorre mañana”. Es decir, para no afectar las actuales remuneraciones, se aporta parte del primer aumento salarial.

La competencia entre las AFP se puede enfrentar facilitando la información. La SBS puede informar trimestralmente a cada aportante sobre las comisiones y la rentabilidad de la industria y facilitar con un “click” el traslado de administradora. Lo puede hacer vía electrónica o creando una APP.

Una reforma de las pensiones debe lograr a la vez, la mayor cobertura posible, mayores pensiones y mejores comisiones. El futuro de las pensiones se puede arreglar en el presente y no cuando explote el problema.