Regulación de competencia con pantalones largos

Regulación de competencia con pantalones largos

Por: Gonzalo Ruiz

Fuente: Diario Gestión

Como muchos profesionales, quien suscribe este artículo, en los noventa, planteó su escepticismo respecto a la conveniencia de introducir un control de fusiones en el Perú, pues pensaba que en una economía en pleno proceso de apertura y reforma como la peruana, ello resultaría contraproducente. También apostaba por que un esquema de control de conductas anticompetitivas, en especial las de abuso de posición dominante, podía ser igualmente eficaz que un control previo de estructuras de mercado, como el que rige en la mayoría de países que tienen leyes antimonopolio.

A más de 20 años, el tiempo y la experiencia acumulada se han encargado de rebatir ambos argumentos. La economía peruana de hoy es abierta y expuesta a la competencia externa. Por otro lado, han sido muy pocos los casos de abuso de posición de dominio que han sido sancionados por Indecopi durante los últimos años. La actividad del Indecopi se ha focalizado principalmente en la persecución de prácticas restrictivas tales como acuerdos de precios y colusión. No obstante, todo este esfuerzo sería vano, si las empresas que se coluden optan por fusionarse. En ausencia de un control previo de concentraciones, el mensaje de política sería “para evitar competir, no conviene ponerse de acuerdo en los precios, menos riesgoso (y legal) es fusionarse”. Esto revela una clara inconsistencia en el diseño de nuestras políticas de competencia.

En el debate reciente se han planteado dos argumentos en contra de introducir este mecanismo: el riesgo de error y la falta de evidencia internacional. Con relación al primero, el riesgo es inherente a toda decisión de política pública. Frente a ello, la solución no es el laissez faire o no hacer nada; sino diseñar mecanismos que permitan minimizarlo. Existe amplia jurisprudencia y buenas prácticas en países desarrollados en la evaluación de fusiones que pueden replicarse. La idea central es evitar los llamados “errores de tipo I”: prohibir una fusión que pudiera ser beneficiosa. Por esa razón, la evidencia muestra que internacionalmente un porcentaje pequeño de fusiones son observadas o prohibidas. Un mecanismo con umbrales de revisión altos permitiría que la autoridad se enfoque en aquellos casos realmente importantes, evitando costos administrativos innecesarios.

Con relación al segundo argumento, existen numerosos estudios que relacionan concentración con pérdidas de eficiencia económica. El primer estudio importante fue realizado por Harberger en 1954 en Estados Unidos que señalaba que dichos costos eran relativamente bajos, el cual fue seguido otros como Cowlling y Mueller en 1978 que señalaban que los costos de la concentración podían llegar a costar hasta 7 puntos del PBI. La literatura sobre el tema es abundante. Hoy ningún economista discute que las estructuras de mercado monopólicas o concentradas generen pérdidas de eficiencia. Ello no implica que todas las fusiones deban ser cuestionadas pues estas, en numerosos casos, involucran eficiencias y son positivas. Un mecanismo equilibrado de revisión de este tipo de operaciones por parte de INDECOPI permitiría fortalecer la competencia y la eficiencia en el funcionamiento de nuestros mercados.