Populismo en salud

Populismo en salud

Por: Elmer Cuba

Fuente: Diario Gestión

Algunos congresistas vienen planteando indistintamente el control de precios para algunos medicamentos, que los genéricos tengan stocks mínimos en las farmacias y que los médicos se inhiban de recetar medicamentos de marca que tengan un genérico como sucedáneo.

Nos imaginamos que se tienen las mejores intenciones y se busca beneficiar a las familias peruanas y, en particular, a las de menores recursos. Por ello mismo, este tipo de propuestas debe ser abortada y en su reemplazo, presentar otras con un mejor diseño, menos costosas, más efectivas y con mayor verosimilitud de éxito. Todos queremos mejores políticas para mejores resultados.

Como es sabido por decenas de experiencias en muchos países, este tipo de normas como las planteadas no ayudan al público y, peor aún, perjudican más a las familias de menores recursos.

El control de precios lleva a racionamiento. Es decir, sólo acceden a los medicamentos los que tengan la suerte de encontrarlos al precio controlado. El resto los conseguirá en el mercado negro, a un precio superior al observado previamente en el mercado libre.

Otro tema es analizar una concentración que eleva el poder de mercado. Para ello, se tiene otro tipo de medias, como el control previo de fusiones o las prohibición de conductas anticompetitivas.

Stocks mínimos

Supongamos que se dispone que cada farmacia deberá tener un stock mínimo de cada medicamento genérico. La autoridad burocrática fijaría el mínimo de unidades. Si esta se equivoca (por exceso), se tendrán costos logísticos elevados lo que significará mayores precios del fármaco o se cargará a otros medicamentos. Sería una medida onerosa, altos costos de administración y fallida.

Es mejor vincular el stock óptimo de cada genérico a su demanda que fijar un número exógeno. Una opción superior (no necesariamente la mejor aún) sería que Susalud o el órgano competente realice visitas aleatorias a las farmacias y verifique que estén a la venta un porcentaje (por determinar, digamos 75%) de los medicamentos genéricos.

Si no los hubiese, ello gatilla una primera multa educativa/preventiva. Si en una segunda visita se vuelve a incumplir el porcentaje, se impone una multa superior y disuasiva. En una tercera oportunidad -dentro del año desde la primera visita- se puede llegar a cerrar el punto de venta por un tiempo determinado o definitivamente, de ser el caso.

Recetas médicas. La legislación vigente obliga al médico a recetar además del medicamento de marca, el genérico, si lo hubiese. Como ello en general no se cumple, se quiere ahora prohibir que se recete el de marca, si existiese el genérico. Ello -además de atentar contra el ejercicio profesional y el paciente- tampoco se cumplirá, por las mismas razones que no se cumple con la norma actual. En este caso, es mejor asegurar el cumplimiento de la norma en lugar de cambiar la norma.

En otros países se retienen las recetas y así se puede comprobar si la norma de prescripción se cumple, entre otros objetivos.  En el Perú sería –por ahora- difícil y costoso para los usuarios. Pero, con la tecnología vigente, las farmacias pueden tomar una foto a la receta y cuando vaya Susalud (a ver las existencias), verificar quién es el médico que está incumpliendo la norma. Otra alternativa es que en los talonarios de recetas existan copias.

En fin, el camino al infierno está lleno de buenas intenciones.