¿Qué hacer con la ola migratoria venezolana?

¿Qué hacer con la ola migratoria venezolana?

Por: Elmer Cuba

Fuente: Diario Gestión

En sólo cinco años -entre el 2014 y 2018-, el PBI venezolano acumularía una caída de 60.3%. La demanda de trabajo viene mostrando una contracción proporcional. Ello, junto con la hiperinflación y la carestía de alimentos son los factores detrás de la masiva migración hacia los países vecinos.

Desde un punto de vista económico, la movilidad laboral y las migraciones son fenómenos que favorecen una mejor asignación de recursos. Las personas obtienen mejores remuneraciones por su esfuerzo laboral y las empresas contratan trabajadores que mejoran su rentabilidad. Los efectos de largo plazo son positivos.

Sin embargo, en el corto plazo existen algunos efectos negativos, sobre todo si los países receptores tardan en reaccionar con adecuadas políticas públicas.

Este es el caso de la ola reciente de migrantes venezolanos hacia el Perú, donde se habría registrado la llegada de 400 mil migrantes en menos de un año y medio. Ello equivale a casi todo el crecimiento de la oferta nacional de trabajo en un año.

Si la migración se concentra en pocas ciudades y actividades (algunos servicios y comercio minorista) sus efectos de corto plazo serán de sustitución de empleos y reducción de ingresos. En lo que va de 2018, por primera vez en la encuesta permanente de empleo en Lima metropolitana (EPE), se observa una caída en los ingresos laborales mensuales de S/ 74 en empresas de 1 a 10 trabajadores. Cuando en los últimos 12 años (2006-2017) se observaba un aumento promedio de S/ 61 mensuales. Ello explicaría en parte las raíces sociales de rechazo en algunos sectores populares.

Ahora bien, una parte importante de estos trabajadores son calificados pero se encuentran laborando en ocupaciones de baja productividad y en sectores informales. Hoy en día, los entrantes actúan como turistas que se emplean en el sector informal, mientras que decenas de miles de ellos han solicitado la calidad de refugiado.

Por ello, es urgente que el gobierno tome medidas para “acomodar” esta entrada, suavice sus efectos iniciales en segmentos de bajos ingresos, logre una gestión “inteligente” de la migración y se aproveche las oportunidades asociadas a la misma.

Dicha gestión implica –para comenzar- un censo de los migrantes, así como facilitar empleos temporales en el sector privado sin los requisitos/trámites que se exigen hoy (mientras estos se regularizan, digamos en un año). Ello significaría un uso eficiente de la migración y minimiza los posibles efectos colaterales.

Por otro lado, para los más vulnerables (niños y ancianos) se puede establecer refugios para alojamiento y alimentación. Por ello, es indispensable el censo. El financiamiento puede ser tripartito: ayuda internacional (ONU, donantes, etc.), el estado peruano y el sector privado, directamente o a través de ONG e iglesias.

Medidas como la de restringir la entrada de venezolanos pueden resultar populares pero ineficaces y hasta contraproducentes. Las razones de la migración siguen activas.

Evitemos las manifestaciones xenófobas no sólo apelando a la solidaridad y empatía de la mayoría de los peruanos, sino con medidas efectivas para beneficio de nosotros y nuestros compatriotas latinoamericanos.