¿RER o no RER?

¿RER o no RER?

Por: Diego Díaz

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 30 – 10 -2018

Más allá del reciente proceso que regula las tarifas de distribución, en los últimos años las tarifas eléctricas se han convertido en un tema de continuo debate debido al fuerte incremento que han experimentado.

Entre setiembre del 2010 y setiembre del 2018, las tarifas que pagan los usuarios residenciales han crecido en casi 60%. Si bien los cargos asociados a los tres segmentos de la industria (generación, transmisión y distribución) han tenido un comportamiento al alza, el peaje de transmisión es el que registró el salto más grande. Siendo ahora tres veces superior al vigente en setiembre del 2010.

El peaje de transmisión tiene como función primigenia remunerar las inversiones en las redes del sistema eléctrico principal. Este conecta prácticamente todo el país, y permite el transporte de energía eléctrica a muy largas distancias. Sin embargo, su carácter de cargo “estampilla” lo ha configurado también como la herramienta predilecta para la incorporación de diversos cargos adicionales relacionados a las políticas energéticas de Gobiernos pasados. Estas incluyen el fondo de inclusión social energética, el Gasoducto Sur Peruano, reservas frías y, principalmente, la promoción de las energías renovables no convencionales (RER).

El Estado Peruano ha sido exitoso en la promoción de las RER, definición que incluye a las tecnologías eólica, solar, biomasa y mini hidroeléctricas, mediante cuatro subastas. En su momento, las tecnologías RER eran muy costosas y riesgosas, lo cual obligaba al uso de incentivos para viabilizar su implementación. Debido a que los precios de mercado de la energía no eran suficientes para cubrir estas inversiones, se estableció una Prima que es pagada por todos los usuarios del sistema eléctrico nacional.

El costo de esta política ha sido importante para la sociedad peruana. Actualmente, 25% del peaje de transmisión es explicado por la Prima RER, esto equivale a 4% de la tarifa que pagan los usuarios residenciales e industriales.

Esta es una carga que deberemos asumir los usuarios hasta que culminen los 20 años de duración de los contratos. No cabe duda que la construcción de estas centrales ha traído diversos beneficios, como reducir emisiones de gases de efecto invernadero, desconcentrar geográficamente la capacidad de generación eléctrica, diversificar la matriz energética y reducir los costos de generación durante el día. Sin embargo, ¿El Perú necesitaba asumir este costo?

Cuando la tendencia mundial de promoción de la generación RER llegó a Perú, nuestro parque generador era ya relativamente limpio gracias a la abundante disponibilidad de energía hidroeléctrica y gas natural. Así el impacto medio ambiental de las RER en Perú ha sido bastante limitado al compararlo con países como Chile, donde las RER han permitido reducir significativamente el uso de carbón y diésel. Asimismo, el costo actual de la tecnología solar y eólica se ha reducido considerablemente respecto a años previos. Siendo los proyectos más recientes tan competitivos como tecnologías convencionales de generación a gas natural. Así, considerando el menor beneficio relativo de las RER en Perú y su mayor competitividad, debemos tener listo un marco regulatorio que posibilite la futura ola de inversión en tecnologías renovables con el menor impacto en las tarifas de los usuarios.